Rosalía en el Sant Jordi: Crónica de una noche de Lux
- Rick Baster

- hace 4 horas
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Lo de Rosalía ya no se puede medir con los mismos parámetros. Lo de anoche en el Sant Jordi no fue un concierto al uso.

Desde la apertura con “ Sexo, Violencia y Llantas ” (imposible empezar más arriba), quedó claro que esto iba a ir por otro lado. El espectáculo es un bofetón de minimalismo brutalista: una escalera blanca infinita, una orquesta de cámara en las sombras y una luz cruda, casi de cuadro de Caravaggio, que te hace sentir como si estuvieras en una rave en el Vaticano. Desde ese arranque, queda claro que esto no es pop, es vanguardia. Entre “ Reliquia ” y “ Porcelana ”, el espectáculo te golpea con esa estética fría y contundente. Cuando parece que ya estás dentro, el show gira y se vuelve más físico, más directo, con “ Berghain ”, “ SAOKO ” y “ LA FAMA ”.


Después llega otro cambio de tono: “ El redento r” y el cover de “ Can't Take My Eyes Off You ”, con varios fans subiendo al escenario, antes de entrar en el confesionario. En la segunda noche en Barcelona (15 de abril) apareció Guitarricadelafuente. Ese bloque conecta con “ La Perla ” y baja todo a un punto mucho más íntimo antes de “ Sauvignon Blanc ” y “ La Yugular ”.




El final es lo que termina de romperte. Con “ Focu 'ranni ” y “ Magnolias ”, el ambiente se vuelve místico y denso. Verla subir la escalera bajo una lluvia de plumas blancas para acabar tirándose al vacío es la imagen que queda. Un silencio absoluto para cerrar una noche donde Rosalía demostró que, ahora mismo, es el estándar.


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