Jade en Milán: El nacimiento de una "Main Pop Girl"
- Rick Baster

- 25 mar
- 2 Min. de lectura
Había muchísima curiosidad por ver cómo se defendía Jade en solitario fuera del Reino Unido, y lo que hizo anoche en el Fabrique fue un golpe de autoridad. No fue el típico concierto de ex-miembro de una girlband intentando encontrarse; fue una declaración de intenciones oscura, electrónica y con una confianza que asusta.

Desde que se apagaron las luces y el stage (una estructura industrial llena de neones rojos y pantallas de baja resolución) empezó a vibrar, quedó claro que Jade no viene a jugar a lo seguro. Abrió el show a fuego con "Angel Of My Dreams", y el club casi se viene abajo.
Verla con un look de Ferragamo de cuero negro, moviéndose con una precisión increíble en las coreografías, te recordaba que es, posiblemente, la mejor "performer" de su generación. El setlist fue corto pero letal, hilando los singles que ya conocemos con temas inéditos de su álbum debut que suenan a rave de lujo.

Pero el momento real de la noche, el que nos dejó a todos mudos, fue cuando bajó del escenario para ponerse justo en medio de la sala. Sin barreras, rodeada por la gente, cantó un tema acústico que rompió totalmente con la estética de club y nos puso los pelos de punta; fue una conexión brutal que no te esperas en un show de este nivel. Tras ese paréntesis íntimo, la energía volvió a explotar cuando cambió a un diseño más experimental de Diesel para el bloque final.

El momento de "Fantasy" fue el punto álgido, con un juego de luces que convirtió el Fabrique en un club de Berlín en cuestión de segundos. Cerró con una versión extendida de su primer single que nos dejó con la sensación de haber visto el nacimiento de una estrella global en una sala pequeña antes de que dé el salto a los estadios. Milán fue testigo: la espera ha valido la pena.


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